ESCRITURAS        COLECTIVAS






Palabras clave: compañía, respeto, consenso, simpatía, jerarquía, cariño, circulación, canibalismo, solidaridad, efímero, cuidado, autoría, solidaridad, dualismo, atención, confianza, control, responsabilidad, contemplación, escucha



Desde 2018, la residencia nómada g_b y la residencia artística internacional Can Serrat hemos seguido nuestras intuiciones metodológicas para proponer —desde diferentes perspectivas y a través de diferentes ejercicios y dinámicas virtuales y presenciales— maneras de acercarse a la creación colectiva basada en prácticas escriturales. Con la editorial colombiana independiente, Cajón de sastre trabajamos en cinco microresidencias de 2020 a 2024, investigando diversos enfoques para intentar descubrir qué tipo de escritura es necesaria para descentrar la mirada humana y abordar la naturaleza desde la escritura. Todas las experiencias han sido producto de una construcción participativa que reconoce diferentes voces y cuerpos. Gracias a los espacios de convivencia que proponen las residencias, dichos cuerpos y voces se potencian y acompañan.

Para abordar las escrituras colectivas, las preguntas sobre cómo asumimos las prácticas de escritura contemporáneas, qué mecanismos de colaboración debemos propiciar entre diferentes saberes y haceres, qué tipo de lenguaje nos es exigido en el ahora... siguen ofreciendo nuevas y múltiples respuestas y a su vez, generando preguntas que no terminan de plantearse: ¿cómo nuestros lenguajes...?, ¿cómo traducir cuando...?, ¿cómo decodificar el...? El conocimiento no teórico... ¿cómo el cuerpo en el territorio...?, ¿cómo el espectro...?, A través de la experiencia... ¿cuándo el tiempo...?, ¿cuándo lo invisible, lo imperceptible...? Ante la realidad... ¿cómo el método del cuerpo...?

Referentes simbólicos, culturales y espirituales, materiales y performáticos son compartidos, afloran y son transformados de diversas formas a través de estas escrituras, al abandonarse a lo colectivo.

En las experimentaciones colectivas que realizamos en estas residencias los acervos circulan entre la voz y el sonido, productos de la escucha profunda; entre la escucha y la escritura, entre la escritura y su materialización tridimensional, su activación en el espacio. Surgen entonces nuevas textualidades que se ubican más allá de límites formales y fronteras estéticas.

Este es un espacio en permanente construcción que comparte ejercicios, experiencias y reflexiones, se lee más fácilmente en computador y surge como parte de Escrituras para la colectividad y el paisaje.

 












  

_Experiencias

 
Compartimos aquí algunas de las experimentaciones y ejercicios que se han llevado a cabo en los programas de residencia con el fin de nutrir los acervos creativos y brindar herramientas para el trabajo en colectivo. Seguir leyendo...


  

_Reflexiones


Este tipo de
 silencio

Sarah Goodchild

Me encuentro facilitando la residencia Creación Colectiva, el nombre dado a nuestra residencia invernal en Can Serrat, que invita a creativos de todo el mundo a reunirse y co-crear. Mi aprensión hacia el trabajo en grupo ha evolucionado, desde mis días escolares donde me esforzaba por trabajar en equipo, especialmente al presenciar las posibilidades creativas y las significativas conexiones personales y profesionales forjadas en este programa. Seguir leyendo...


Nos reímos 
  como enjambre

Paola Caballero Daza

Cuando, en una conferencia virtual, tuve la oportunidad de preguntarle a Anna L. Tsing sobre cómo podemos escribir con la naturaleza me remitió a Feral Atlas, cuya premisa —para algunos aún dudosa—, parte de que el día a día humano es siempre un esfuerzo multiespecies. Seguir leyendo...


   

Donde habita el 
  cuerpo simultáneo 

 Matías Ygielka

La palabra simultaneidad proviene del latín simul que significa «al mismo tiempo». Habla de aquello que sucede conjuntamente a la par, de forma espontánea. El día y la noche, de hecho, suceden simultáneamente. Nada hay consecutivo en este mundo. Seguir leyendo...  



Colectividad 
  naturaleza y memoria

Pilar Espítia

El micelio, según he leído en varios artículos, es la parte oculta de los hongos. Largas cadenas de filamentos subterráneos que pueden extenderse por kilómetros. Los hongos tejen el micelio como hilos finísimos: pequeñas y blancas mortajas en las que la hojarasca y cadáveres de animales caerán para descansar y renovarse. Seguir leyendo...


Teatro de 
  escrituras 

carolina anfibia

Un escenario blanco lleno de luz. Vista cenital.

Detrás del telón cinco mujeres escriben en simultáneo desde distintos lugares del planeta. Se encuentran y se tocan en un escenario en el que las palabras danzan, se mueven, improvisan. Las une el deseo de escribir desde la distancia, de crear algo colectivo. Seguir leyendo...
 


_Encuentros y residencias  

  
En este enlace encontrará l_s participantes de las distintas residencias y encuentros que hemos realizado desde 2019.

Escrituras colectivas
Experiencias

 


Experiencias

 



Fichas

 Existe una gran variedad de ejercicios rompehielos que involucran el cuerpo y el movimiento, el contacto físico, la voz, la observación. Este, a través de la escritura, invita al juego partiendo de los principios de la taxomomía y creando así la disposición para entrar a esta zona temporal autónoma que es la residencia.

Las fichas de taxón muestran la clasificación científica de un organismo. En dichas fichas se incluye: nombre común, nombre científico, hábitat, distribución geográfica, estado de conservación, sonido característico, entre otros.

Se entrega a cada participante una ficha bibliográfica con las categorías que decidan incluirse y el espacio suficiente para escribir. Tras completar la ficha, cada participante lee la suya en voz alta. Esta lectura y su escucha funciona como un dispositivo de distensión y permite al grupo empezar a conocer cada residente/participante.

Orgánicamente, las personas irán haciendo comentarios, preguntas y entablando conversaciones. En ejercicios y charlas posteriores algunos rasgos característicos suelen ser mencionados o integrados a otros ejercicios.



La matriz  
         
    Conjunto bidimensional de palabras distribuidas rectangularmente en líneas             verticales (columnas) y horizontales (filas).  

La matriz es un ejercicio basado en experiencias previas de la artista y escritora inglesa Penny Rafferty. Permite crear un espacio de escritura colectiva acotado, en un principio, a una matriz de 5 x 5. Las palabras de las filas están previamente determinadas (tierra, agua, aire, fuego, éter), y las palabras de las columnas son propuestas y seleccionadas entre l_s participantes. Cada participante produce 25 textos muy breves y después de leerlos todos, se selecciona uno solo texto por casilla.


 



En este ejemplo, el texto que se escriba en la casilla número 1 debe establecer una relación entre tierra y encarnar.




Dichos textos forman una nueva matriz y proponen nuevos cruces, (texto de la casilla 1 cruzado con el texto de la casilla 20, por ejemplo). En este ejercicio, l_s participantes iniciales pueden salir, continuar y/o se pueden invitar a otras personas.

El resultado es un texto vivo, que dialoga consigo mismo, construido a partir de esa primera matriz como sustrato y, gracias a las capas que se van añadiendo —el ejercicio puede no tener fin—, resulta imposible rastrear la autoría individual en las capas subsecuentes.

El reto adicional consiste en proponer una forma de plegado que de cuenta de las capas creadas y, por supuesto, de los textos escritos en cada capa.



Ranas

Este ejercicio fue propuesto por la escritora Juliana Borrero, quien invitó a las participantes a una fiesta que tendría lugar en una tina. Era una fiesta de disfraces. Nos preparamos con objetos que pueden encontrarse en cualquier casa (utensilios de cocina, individuales, sábanas. Sombreros e impermeables). Nuestros disfraces no representaban, no hacían alusión a nada en particular.

Tras una sesión de fotos entramos a un baño con persianas de madera, a media luz, y nos sentamos en el borde de la tina de azulejos, amplia, redonda y profunda, imposible de llenar. El agua nos llegaba a los tobillos, hablábamos de cualquier cosa y sin buscarle ritmo a la fiesta, chapoteábamos.

Del movimiento de los pies girando en el agua, de las piernas desnudas elogándose y retrayéndose, tomamos consciencia de la sensorialidad. Establecimos conexiones a través de gestos, miradas, de las ondas en el líquido y, de pronto, empezaron a emerger sonidos auténticos más allá del lenguaje verbal, sonidos previos al lenguaje, sonidos asémicos. Un lenguaje del agua. Notas altas, frecuencias cálidas y vibraciones profundas. No era importante saber qué nos decíamos porque acaso, ¿nos decíamos algo?

_Cada una es el eco de la otra. Nos reflejamos y nos espejamos y el agua nos trae una memoria muy antigua que no tiene color y se escurre entre los dedos.

_Fue un nuevo léxico que apenas estábamos encontrando y, en el mismo instante, fue tan fluido como efímero.

_Ranas
Somos canto de ranas
y los cantos de ranas que somos nos guían a nosotras mismas

Si se quiere llevar a cabo una actividad basada en este ejercicio, se recomienda tener en cuenta que el espacio físico ejerce una fuerte influencia en el proceso (trabajar en un bosque húmedo y oscuro, por ejemplo, ofrecerá texturas diferentes a si se realiza sobre la arena, bajo el sol de medio día). También se sugiere introducir un elemento disruptivo, en el caso de Ranas, los disfraces. Por último, no existe una ruta concreta, a partir del diálogo y su transformación asémica los sonidos harán lo propio.


多言語連歌
Dentro de la poesía tradicional japonesa, el Renga es un tipo de escritura colaborativa; una sucesión o colección de estrofas articuladas, concertadas y entrelazadas. Basados en dicha práctica, surguió este ejercicio, Renga multilingüe, en un día soleado a mediados de enero. 

Se buscó un jardín o patio donde se escuchara el canto de los pájaros. Al ser un grupo multilingüe se animó a cada participante a escribir en su lengua materna. 

Desenrollamos una cantidad generosa de papel de un rollo grande, asegurándonos de que los participantes tuvieramos espacio para movernos y escribir. 

El grupo se toma unos momentos para sentarse en silencio en el jardín, observar y escuchar el entorno hasta que algo llame la atención.

Cada participante registra esta impresión inicial escribiendo una estrofa de tres líneas (verso o prosa) en el papel compartido. Después de que todos hayan completado su primera estrofa, se leen en silencio o cada persona puede leer su texto en voz alta. Si no todos entienden lo que se ha escrito, se pueden hacer traducciones improvisadas. 

Cada persona selecciona una estrofa de otra persona que tenga una imagen que resuene con la propia y escribe dos líneas. Este proceso continúa para cada poema, construyendo hasta 5 estrofas cada uno. El patrón de cada poema es 3-2-3-2-3, con la idea de que cada participante haya contribuido con una estrofa a cada poema. Este ejercicio suele funcionar mejor con un grupo de tres a seis personas. 

Opcional: graben las voces leyendo sus estrofas y preséntenlas como un poema sonoro.



Sala de redacción

Este ejercicio nace en la práctica. Es decir, no fue preparado previamente sino que se fue consolidando a partir de largas conversaciones y sesiones de escritura especulativa con las participantes del colectivo. Se expone aquí a través de lo que fue dicho proceso, titulado Larga vida a la pulpa. Al final se ofrecen recomendaciones para ser replicado.

A partir de la idea de lo que es y cómo funciona una sala de redacción, las participantes nos reunimos alrededor de una denuncia de corrupción en El Vaticano, publicada en los medios de comunicación. Este tema, real, fue propuesto por la escritora (y redactora en jefe) Dominique Rodríguez Dalvard. 

Una de las participantes propuso que fueran apareciendo textos por todo el mundo, pintados en el piso, en las ventanas, paredes y bancas de los parques con el texto “Larga vida a la pulpa”. Las demás realizaron instalaciones en diversos espacios (utilizando tiza, papel, plastilina, carteles pintados a mano, etcétera).

Dicho evento ficcional (la aparición de la frase), fue llevado a la sala de redacción para ser discutido. La redactora en jefe propuso diferentes formas de acercarse a dicho evento haciendo preguntas y proponiendo hipótesis (entre ellas la relación del texto con la corrupción en El Vaticano). El objetivo era encontrar respuesta a las hipótesis para redactar la noticia con el origen, el significado y la posible procedencia de la frase.


Cada una de las participantes asumimos una línea investigativa de acuerdo a nuestros intereses y áreas de conocimiento y nos encargamos de rastrear la palabra pulpa en diversas disciplinas, prácticas y/o saberes: ¿qué mitologías están relacionadas con la pulpa?, ¿cómo se representa y qué significados tiene la pulpa en la biblia?, ¿qué se entiende por pulpa en odontología?, ¿cómo se ha representado la pulpa en el arte?

Toda la información se compiló en fichas bibliográficas que daban cuenta de las fuentes consultadas, de las entrevistas ficticias, de las disciplinas (cibernética, música o biología por dar otros ejemplos), de las fechas de dichas consultas, una breve descripción del contexto y el significado de pulpa dentro de dicho contexto.

La persona seleccionada como fichero se encargó de organizar la información para que el archivo pudiera ser consultado, uniendo fichas con información afin, desechando información repetida y cruzando datos relacionados.

Ya en la sala de redacción y tras revisar todo el material obtenido, las participantes empezamos a redactar la noticia, para l_s lectores de un supuesto periódico.

Durante numerosas sesiones semanales nos reunimos virtualmente para crear, discutir y editar un texto a muchas manos que tuviera coherencia argumentativa y un mismo tono, de tal forma que al final no pudimos detectar quién había escrito qué.

He aquí un extracto del texto final:


"(...) las redes sociales estallaron con imágenes de un flash mob que tuvo lugar en el Museo del Vaticano. Veinte personas, todas mujeres, miraban en silencio la cúpula de la capilla Sixtina cuando de repente empezaron a cantar ininterrumpidamente y al unísono el estribillo Larga vida a la pulpa. Sorprende que en tiempos de pandemia, cuando la afluencia de público es muy restringida y monitoreada, las implicadas lograran salirse con la suya y marcharse en silencio, una detrás de la otra, para desaparecer como habían llegado. No solo resulta asombrosa la organización detrás de este evento —llamado incluso atentado por algunos medios conservadores— sino también la coincidencia con la aparición de la enigmática Enciclopedia pulpar".

Instrucciones para su implementación:

1.    Un miembro del colectivo selecciona una frase intrigante.
2.    Escribe dicha frase en espacios abiertos para que los demás puedan leerla y replicarla.
3.    Se plantean varias hipótesis y preguntas.
4.    Cada persona propone su campo de investigación.
5.    Las personas realizan investigaciones verídicas (y también ficticias).
6.    Dichas investigaciones se resumen y consignan en las fichas bibliográficas.
7.    La persona seleccionada como fichero se encarga de cruzar información, unir o desechar información repetida.
8.    Se realiza un encuentro para leer toda al información recolectada y organizada en las fichas finales.
9.    L_s participantes se reúnen para escribir un texto colectivo que ofrezca posibles respuestas o interpretaciones de la frase seleccionada.

Para escribir el texto colectivo se recomienda hacerlo sincrónicamente en un archivo digital compartido que todos puedan intervenir. Así mismo, los participantes deben estén conectados a través de cualquier plataforma virtual de encuentro (léase Zoom, Meet, Jitsi, Skipe, etc.). Establezcan un límite de páginas, escojan un registro o tono del texto, permitan que cada miembro del equipo intervenga el texto libremente (puede borrar o añadir) y evite que dos o más personas escriban al mismo tiempo.



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Escrituras colectivas
Reflexiones



  Este tipo de silencio 


Sarah Goodchild Robb, Coordinadora de Programas, Can Serrat




Me encuentro facilitando la residencia Creación Colectiva, el nombre dado a nuestra residencia invernal en Can Serrat, que invita a creativos de todo el mundo a reunirse y co-crear. Mi aprensión hacia el trabajo en grupo ha evolucionado, desde mis días escolares donde me esforzaba por trabajar en equipo, especialmente al presenciar las posibilidades creativas y las significativas conexiones personales y profesionales forjadas en este programa. El encontrarme ahora como organizadora me ha llevado a reflexionar sobre lo que implican tales colaboraciones y las múltiples formas en que uno contribuye a una dinámica colectiva. Trabajar con grupos de personas inevitablemente significa trabajar con personalidades tanto reservadas como asertivas, introvertidas y extrovertidas.

Algo que ha permanecido conmigo es la pregunta sobre el silencio dentro del grupo.

Desde que Creación Colectiva comenzó en 2020, hemos estado en diálogo con guion bajo y Cajón de sastre, quienes también han desarrollado una residencia presencial en Colombia que refleja esta investigación continua sobre la co-creación. Además, con g_b, comenzamos la microresidencia Creación Colectiva, un espacio virtual anual de 3 días en el que invitamos a creadores de diferentes contextos y prácticas artísticas para trabajar y explorar conjuntamente el mismo tema. En Can Serrat, hemos experimentado con diferentes formas de llevar a cabo este programa: desde ofrecer poca instrucción a participar directamente —y en consecuencia, influir en el contenido—, hasta desempeñar un papel de facilitador para el grupo invitado. Cada iteración ha producido una amplia gama de enfoques para ejercicios grupales y construcción de proyectos. Algunos de los desafíos y temas recurrentes que enfrentamos están relacionados con preguntas sobre autoría y autoridad, cómo comenzar, cómo construir una voz colectiva, cuál/es es/son esta/s voz/es, cómo jugar e incluir múltiples idiomas y si habrá o no resultados y/o objetivos tangibles.

Como organización, una de las formas en que comenzamos desafiando la noción de autoridad o jerarquías es evitando imponer una estructura en el programa en su totalidad, y, más bien, extraer contenido de los participantes para construir de manera conjunta. Esta metodología de trabajo, sin un camino predefinido, puede parecer contraintuitiva o desorientadora en un principio. Sin embargo, he descubierto que a menudo crea las condiciones para la escucha de otros residentes, explorando con curiosidad lo que cada uno aporta. Genera un espacio donde los intereses o las experiencias se cruzan, y donde el intercambio y el aprendizaje mutuo suelen ocurrir. Estos son algunos de los resultados que he observado a través de las experiencias co-creativas, que a menudo retroalimentan la investigación individual de los residentes. Así, he llegado a entender el trabajo colaborativo no sólo como una experiencia potencialmente significativa, sino también como un método de investigación poderoso.

Para la edición de la microresidencia virtual de creación colectiva Espacio que so bra (diciembre, 2022), organizada por las dos residencias, la única consigna dada para iniciar las sesiones fue que cada participante invitado planteara una pregunta que tuviera sobre procesos colectivos. Recuerdo que mi pregunta estaba relacionada con el tema de permanecer callado dentro de un grupo, ¿se podría ver como una ventaja en lugar de un defecto, como yo había crecido creyendo?

¿Cuál es el papel del silencio dentro del colectivo? A menudo, el silencio se percibe como algo negativo, como desequilibrios de poder, retención de información, no tener voz o no ser escuchado, y puede ser visto como una forma pasiva de estar en un grupo, o como un ejemplo de comportamiento antisocial. Sin embargo, el silencio también tiene sus aspectos positivos relacionados con la capacidad de escuchar, reflexionar, recargar energía o experimentar el momento presente. Una búsqueda rápida me recuerda que los verbos relacionados como silenciar, amordazar, sofocar, suprimir, censurar, tienen un carácter negativo, mientras que hay un valor positivo en sustantivos sinónimos (tranquilidad, quietud, serenidad o paz). Esto demuestra la dicotomía inherente en el significado de esta palabra. Me empecé a plantear si había formas en las que el silencio también pudiera ser productivo y/o enriquecedor, tanto individual como comunitariamente.

Fue a partir de esto, y tras más preguntas planteadas por el grupo, que se propusieron y llevaron a cabo conversaciones, ejercicios, escrituras y sesiones de edición durante la duración de la microresidencia, que se llevó a cabo en español e inglés. No todos hablaban o entendían ambos idiomas, por lo que la traducción y los malentendidos ocurrieron naturalmente y se convirtieron en material en sí mismos. Esto, a su vez, requirió diferentes tipos de paciencia y escucha.

En su libro Biografía del silencio, Pablo d´Ors escribe: “(...) Para fortalecer mi convicción y apuntalar mi voluntad, me centré en lo que estimé que era más determinante: el silencio. Me refiero tanto a lo que hay en el silencio como al silencio mismo, que es una auténtica revelación. Debo advertir desde ahora, sin embargo, que el silencio, al menos tal y como yo lo he vivido, no tiene nada de particular. El silencio es solo el marco o el contexto que posibilita todo lo demás. ¿Y qué es todo lo demás? Lo sorprendente es que no es nada, nada en absoluto: la vida misma que transcurre, nada en especial. Claro que digo "nada", pero muy bien podría también decir todo”.

Muchos de los ejercicios con los que hemos experimentado han reunido la escucha, el entorno natural circundante, el cuerpo, la voz y una materialidad que lucha por sintetizar estos temas. En nuestra primera edición "Nos llamamos así" (2020), una serie de decisiones construidas unas sobre otras resultaron en un guion absurdo, que a su vez se basaba en interpretaciones de una historia mimada que se transmitía en una reinterpretación lúdica del juego del teléfono roto. Aquí, la ausencia de palabras, y más bien el análisis de la narración a través del lenguaje corporal fue significativa materialmente para el ejercicio. La montaña de Montserrat fue una presencia especialmente poderosa para la edición Eco Eco (2023). Llamó al grupo en una excursión a una zona conocida como los Ecos, un llamado y respuesta que se replicó en la dinámica grupal a lo largo de las tres semanas.

Otro ejemplo donde el silencio jugó un papel importante durante el proceso fue en la edición Renga (enero de 2022), que resultó en un poema grupal. Aquí, cinco participantes trabajaron simultáneamente en una hoja de papel común bajo el sol de invierno en la compañía silenciosa unos de otros. El formato se basó vagamente en la práctica japonesa de escritura colectiva de poemas Renga. Reinventamos las reglas para nuestros propios propósitos, jugando con la estructura; no todos escribimos en un idioma común y, en lugar de nombrar a un maestro de ceremonias que seleccionara las estrofas, optamos por trabajar en cinco poemas simultáneamente (instrucciones proporcionadas a continuación).

Finalmente, el proyecto Cuerpo de arcilla (2024) trianguló la tierra, el cuerpo y el elemento del fuego como ingredientes centrales. Este proyecto consistió en obtener tierra alrededor de Can Serrat y procesarla a mano en arcilla (ver instrucciones proporcionadas a continuación). Cuando la arcilla estuvo lista para ser trabajada, los participantes la moldearon en formas que representaban diferentes partes del cuerpo. El experimento de bricolaje culminó en una especie de ceremonia y comida comunitaria alrededor de un fuego en el lugar en el que las piezas fueron cocidas en el fuego.

Aún sigo luchando con los desafíos de entender cómo incluir la voz de todos y fomentar la participación. Pero trato de ser consciente del hecho de que, a veces como la propia montaña, la mera presencia de una persona tiene el potencial de contribuir tanto, como las ideas expresadas de otra. Estos espacios creativos se relacionan con la idea de una voz colectiva que está compuesta por individuos que se expresan de diferentes maneras. Un ingrediente importante de esa voz colectiva es dejar espacio, o dar lugar, a un tipo de silencio para cultivar ese nada especial al que d'Ors se refiere. Me gusta pensar que este tipo de silencio puede ser un gesto hacia la construcción de inclusividad entre culturas, idiomas y personalidades individuales.

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Escrituras colectivas
Reflexiones


Nos reímos 
 como enjambre


Paola Caballero Daza*, directora g_b
 







* este texto no es mío


1. Antropóloga, autora de In the Realm of the Diamond Queen (1993), Friction (2005) y The Mushroom at the End of the World (2021).




















2. www.feralatlas.org








































3.Floresta é o mundo: o pensamento vegetal.
https://www.evandonascimento.net.br/wp-content/uploads/2022/03/floresta_e_o_mundo.pdf












4.  https://cienciassociales.uniandes.edu.co/filosofia/eventos/el-concepto-de-naturaleza-en-la-filosofia-intercultural-indigena/

5. Las canciones de los árboles.





  6. Pregunta que surguió en la residencia Cuando la naturaleza escribe, Reserva Thomas van der Hammen, marzo de 2024
.

 


Cuando, en una conferencia virtual, tuve la oportunidad de preguntarle a Anna L. Tsing1  sobre cómo podemos escribir con la naturaleza me remitió a Feral Atlas, cuya premisa —para algunos aún dudosa—, parte de que el día a día humano es siempre un esfuerzo multiespecies.

Las fantasías coloniales de las expediciones a Marte nunca se han imaginado a la humanidad sola. La Estación Espacial Internacional alberga el Advanced Plant Habitat, una instalación automatizada en donde se realizan experimentos de biociencia vegetal para crear un sistema espacial de producción continua de alimentos frescos.

Investigaciones de la NASA, como Exposed Root On-Orbit Test System XROOTS® lanzado en un cohete en febrero de 2022, estudian la reacción vegetal ante el cambio de posición de sus órganos, utilizando técnicas aero e hidropónicas sin tierra ni otros medios de cultivo. Por otra parte, Plant Hábitat 03 estudia la microgravedad en bacterias y si las adaptaciones genéticas en una generación de plantas cultivadas en el espacio pueden transferirse a la siguiente.

Tal como evoluciona la astrobotánica, la teconología o la medicina, tal como se transforman continuamente las especies, así, el lenguaje. El ahora, si tal cosa existe, nos clama por nuevas escrituras.

Feral Atlas, The More-Than-Human Anthropocen, plataforma online interactiva2 , pone de manifiesto la discrepancia entre el uso de la palabra por parte de las ciencias y las humanidades; mientras que para la primera las palabras son rotundas, con significados fijos y universales, para las humanidades, las palabras son abiertas, flexibles, polisémicas, inspiran, atraen. Ambas nos acercan a aquello que deseamos comprender y describir, aunque es claro que hacen cosas diferentes.

¿La palabra es solo borde?
¿Qué agua espanta a la palabra, cuál solanácea la atrae?
¿Qué sucede cuando la palabra se estanca, se enreda en un cardo, hincha la piel y la rasga?
¿Cómo convertir la palabra en semilla, en raíz?
¿Cómo la escritura se hace polen?
¿Cómo el lenguaje, bisagra?

Tal como evoluciona el concepto de naturaleza —de creación humana—, así mismo se han transformado sus representaciones o las formas de referirse a «ella». Que en las plantas solo existe la potencia nutritiva, que su valor está dado por su instrumentalización subalterna, que es solo un recurso, que portamos una soberanía de origen divino sobre el resto de seres vivos y no vivos. Hoy es sujeto de derechos. En la literatura, la naturaleza es escenario, es paisaje (bucolismo, pastorelismo, romanticismo), representación de ideas y sentimientos (simbolismo), un ente peligroso y desconocido, fértil en cualidades humanas, tema y objeto de representación, personaje, personificación; se ocupa su lugar para enunciar.

Es el poder de la ficción; es su función, es también su investigación, su imaginación y su responsabilidad, su urgencia.

Gracias a ciertas prácticas, entre ellas la de la escritura colectiva, creemos acercar el lenguaje a lo vegetal y a lo no humano en lo que Evando Nascimento3 llama literatura en sentido ampliado o literatura expandida, más allá de géneros y formatos.


¿Qué es una planta?
Es un poema en una lengua desconocida
Julio Betancur en Homo Botanicus
 


Muchas comunidades difieren del concepto de naturaleza que occidente ha inventado. La madre de la que todo proviene no solo es parte de las cosmogonías indígenas; está en el centro de sus sistemas biológicos, culturales, simbólicos y jurídicos. Juan Alejandro Chindoy, indígena Kamëntsá habla de la inicial unidad espiritual y fenomenológica4. La existencia solo es posible en términos relacionales; el existir humano hace parte de un conjunto más amplio.

Cuenta Haskell5 y otros más, que "el indígena waorani no podía dar nombres individuales a lo que los occidentales llaman especies de árboles, sin describir el contexto ecológico". Y es que no somos una colección de individuos sino que hacemos parte de un red compuesta por millones de relaciones.

Ubicados aquí, entre todos los seres vivos, como parte de la biomasa, y entre todo lo no vivo, —siempre hemos estado ubicados en este lugar sin saberlo—, ¿Cómo sentirnos más naturaleza?6

¿Escribiendo colectivamente?, ¿cómo escribir colectivamente?, Ya se lo habían preguntado surrealistas, fluxistas... Sabemos que, a largo plazo... ¿cómo nuestros lenguajes...?, ¿cómo traducir cuando...?, ¿cómo decodificar el...? El conocimiento no teórico... ¿cómo el cuerpo en el territorio...?, ¿cómo el espectro...?, A través de la experiencia... ¿cuándo el tiempo...?, ¿cuándo lo invisible, lo imperceptible...?, Ante la realidad... ¿cómo el método del cuerpo...?
***

la primera experiencia con la naturaleza es la primera experiencia con el cuerpo 

en el cuerpo colectivo la inteligencia está distribuida y el poder circula

la circulación del poder permite que se reconozcan los conocimientos, que se reconozcan las inteligencias, si es que los conocimientos se producen desde un lugar de poder 

la circulación del poder permite dar el mismo valor a todos los conocimientos, a todas las inteligencias

los conocimientos y las inteligencias no tienen jerarquías

palabras clave: acuerdo, desacuerdo, cesión, relaciones de poder 

escribir en cuerpo colectivo no es una experiencia que se da sino que se inventa 

el cuerpo colectivo desaprende

el cuerpo colectivo debe transitar saludablemente a través de las divergencias

la escritura colectiva no está libre de tensiones 

la construcción de una experiencia colectiva es colectiva

el hábitat de la escritura colectiva es la escritura misma

el cuerpo colectivo necesita de ciertas condiciones ecosistémicas: 
la casa, la cocina, lo cotidiano

el cuerpo colectivo es un ecosistema frágil y efímero

el cuerpo colectivo es huella

escribir en colectivo necesita de una apertura sensorial máxima

el cuerpo colectivo habita un laboratorio creado desde el lenguaje

las escrituras colectivas anónimas son posibles

en la escritura colectiva, el equilibrio es el texto mismo

la escritura colectiva son modos experimentales de coexistencia

   - invita a adoptar formas colectivas de hacer las cosas

   - es una exploración de formas de vida en común 

hay implicaciones políticas con respecto a la forma de abordar la escritura colectiva

la escritura colectiva construye condiciones de posibilidad

   - lleva a lugares íntimos 

las dinámicas de la escritura colectiva son lúdicas

la escritura colectiva salta del papel

   - se define en la práctica

La escritura colectiva es el nacimiento del no autor

La escritura colectiva hace sinapsis y nos reímos como enjambre



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Escrituras colectivas
Reflexiones



  Donde habita el cuerpo simultáneo  


Matías Ygielka*







































* Escritor.   Ha publicado su obra en España, Argentina, Portugal y Uruguay. Vinculado a acciones de literatura expandida y practicas artísticas intermediales.

Corresponderse mutuamente, en este caso pertenecer
al mismo grupo, en efecto, no significa de entrada
más que escucharse juntos
Peter Sloterdijk


La palabra simultaneidad proviene del latín, simul, que significa «al mismo tiempo». Habla de aquello que sucede conjuntamente, a la par, de forma espontánea. El día y la noche, de hecho, suceden simultáneamente. Nada hay consecutivo en este mundo.

En el orden de la creación artística, simultáneamente al mismo tiempo sucede esto que escribo y sucede todo, tampoco sucede esto y de hecho, puede que también suceda nada.

El pensamiento secuencial, estructurado en el tiempo, responde a nuestra cultura escrita, mientras que la experiencia de simultaneidad, estructurada en el espacio, responde a nuestro universo sonoro; pues el sonido, como el silencio, llega desde todos lados, al mismo tiempo.

¿Qué medios hay por explorar en la creación escrita para favorecer el flujo de lo consecutivo a lo simultáneo? ¿Qué reverberancias colectivas aguardan en terra ignota?
Las búsquedas de espacios mancomunados de trabajo en la creación escrita, parecen indagar en geografías sin mandato, allí dónde la simultaneidad quizá pueda configurar un paisaje común, un estado de las cosas, un horizonte de sucesos, una yuxtaposición de silencios y sonidos, como una esfera acústica, dónde se pueda ser escuchado (y escrito) por lo otro.

El sonido, y por consiguiente el silencio, parece ser un elemento esencial para favorecer las prácticas colectivas, dónde la escucha atenta es vital para la incorporación de la otredad y la construcción de espacialidades. Espacios colectivos que, mientras sigamos escribiendo, se seguirán expandiendo.


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Escrituras colectivas
Reflexiones


Colectividad
naturaleza y
 memoria


Pilar Espítia*





















*Profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia y Doctora en Letras y Literaturas Hispánicas de la Stony Brook University de Nueva York (EEUU). Es divulgadora cultural en su Instagram @dama_unicornio_


 .
El micelio, según he leído en varios artículos, es la parte oculta de los hongos. Largas cadenas de filamentos subterráneos que pueden extenderse por kilómetros. Los hongos tejen el micelio como hilos finísimos: pequeñas y blancas mortajas en las que la hojarasca y cadáveres de animales caerán para descansar y renovarse. El micelio es un pálido tanatólogo, y a su vez, un demiurgo de la vida en la tierra. 

El micelio no busca deshacerse del otro, ahogarlo o competir entre sí: es la forma en la que los hongos se comunican, sienten, memorizan. ¿De qué hablan los hongos? ¿Cómo se sienten después de un largo día? ¿Qué recuerdos se cuchillean mientras llega la oscuridad de la noche? Preguntas ociosas que no tienen respuesta, pero que me gusta imaginar. Por ahora me queda el recuerdo de algunos hongos que pude ver en la Sierra Nevada de Santa Marta: el hongo pan de oso, el cola de pavo que, por cierto, tiene propiedades para aumentar la memoria humana.

Mientras evoco los hongos y sus micelios en medio de la noche bogotana, me gustaría pensar que la microresidencia en la que participamos fue el comienzo de un gran micelio humanoide, tejido con finos hilos de eso que llamamos escritura. Bajo el techo de la noche y las alas de los murciélagos, susurrábamos nuestros secretos. Escuchábamos en silencio. Vivíamos la historia y los sueños de otro. Los creíamos. Disolvimos nuestros egos para hacer parte de una fibra amplia que perdurará en el tiempo.


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Escrituras colectivas
Reflexiones



Teatro de  escrituras 


carolina anfibia*







A propósito de mi experiencia en el ejercicio final de escritura colectiva en la microrresidencia REMOTA, residir a distancia , en la que participamos Paola Caballero Daza, Sarah Goodchild Robb, Alessandra Santiesteban, Mmakhotso Lamola y yo (carolina anfibia), el 2, 3 y 4 de diciembre de 2022.


















































































































*Escritora/artista dedicada a la creación transdisciplinar. Desde 2009 explora formas ampliadas de escritura que la han llevado a realizar proyectos de literatura web www.retratosvivosdemama.co
escritura experimental colectiva, videopoesía, performance e instalación. @carolinaanfibia




1. La frase es de Sebastian-sin tilde- Gys.

Un escenario blanco lleno de luz. Vista cenital.

Detrás del telón cinco mujeres escriben en simultáneo desde distintos lugares del planeta. Se encuentran y se tocan en un escenario en el que las palabras danzan, se mueven, improvisan. Las une el deseo de escribir desde la distancia, de crear algo colectivo.

Nada ha sido planeado, excepto unas pocas reglas, todo allí busca ser improvisación y hallazgo.

Sus palabras avanzan desde el costado izquierdo de la página con su traje negro Arial deslizándose en fila hacia el costado derecho como performers. Lo que acontece es la escritura; las palabras-performers dibujan líneas, crean bloques de sentido, párrafos que se fijan en la escena.

Bailan caminan corren desaparecen se empujan se encuentran se quedan quietas las palabras.

Avanza la escritura hasta tomar cuerpo: cuerpo de texto en escena (lo han creado entre las cinco; ellas son a la vez escritoras, público y lectoras).

En medio de una pausa (todas han dejado de teclear) en la que aquel cuerpo queda inmóvil y expuesto en la pantalla, el sentido flota; está ahí, mostrándose a través de ese cuerpo que abarca todo el escenario (triplicado durante el encuentro).

Ellas (se) leen (silencio mientras tanto). Entran al cuerpo que acaban de crear, descubren lo que dice ese cuerpo.

Detrás del telón, ellas hablan. No, no detrás, no hay telón. Ellas hablan frente al escenario (no aparecen en él pero se escuchan sus voces): definen cuál será el siguiente paso. Escuchan. Se abren. Se mantienen abiertas ¿Cómo continuar este movimiento sincrónico de improvisación sobre la página? ¿Cómo avanzar sin perder el rumbo de ir hacia lo inesperado?

Quieren mover el cuerpo que está (quieto) en el escenario.
Proponen acciones para darle (otra) forma al cuerpo que está en el espacio (de luz) que es la página.

Retoman. El cuerpo de texto empieza a moverse (es una lástima que no haya más público que ellas). Cambia de color, de tamaño. Se va partiendo el cuerpo, se desgaja. Se rompen los párrafos.



Las palabras-performers se desplazan por el espacio (se lo van tomando hasta ocupar quince páginas). Ya no avanzan en fila: buscan ritmos, se equivocan, danzan. Se niegan a hacer parte de un desfile militar. Dejan espacio entre ellas. Se visten de colores. Cambian sus trajes.

Algunas líneas saltan hacia las notas al pie. Otras toman aire.

Mucho aire


Otra vez se escucha la voz de las que escriben (¿las palabras que dicen hacen parte de la acción? -No  saben que este es el boceto de un teatro de escrituras que no veían (que no ven) venir.) Deciden que ha quedado listo el texto.

Se cierran las ventanas abiertas de los computadores.

Queda el cuerpo de texto como único registro de esta función; el texto final como huella del acontecimiento que fue la escritura (pero ese día, cuando nos reunimos a escribir juntas desde la distancia, pasó mucho más de lo que aquel texto final (e incluso este) logra mostrar).

¿Cuál podría haber sido una mejor forma de guardar las memorias de aquel teatro de escrituras que no vimos venir?

¿Cómo incorporar en las prácticas de escritura colectivas un registro cuidadoso del proceso? Porque muchas veces, como leí hace poco en un cartel publicado por Imprenta Rescate en Argentina,

La
OBRA
es
SOBRA
del
PROCESO1
 



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Encuentros y residencias de creación colectiva y escrituras colectivas




Matriz
Can Serrat, mayo 2018 - diciembre 2019
Martin Jackson
Penny Rafferty

Mother Tongue
Can Serrat, julio 2018 - octubre 2019
Meghan Martin
Nihal Mumcu
Jaume Coll Mariné
Anna Bou
Madhulika Mohan
Michael James Fortino

R.A.N.A.+
Sesquilé & Bogotá, 2020-2021
Claudia Torres
Dominique Rodríguez
Juliana Borrero
Luisa Ungar
Nihal Mumcu

Nos llamamos así
Can Serrat, 2020
Guy Russell 
Georgina Arias Bello
Kiah Endelman Music
Teresa Satta
Maria Antonia Pingitore
Martha Luise Hernandez
Jane Kitsen
Nicole Miyashiro
Tomás Browne

Atmósferes Colectives
Programa Remota: Microresidencia virtual de escritura colectiva, diciembre 2021
Vivian Abenshushan
Matías Igyelka
Saeed Pezeshki
Catalina Vargas

Misterios interdisciplinarios
+
Villa de Leyva, 2021
Andrés Aguilar –ANDO
Juliana Ramírez
Manuel Ospino
Mariana Restrepo
Miguel Ángel García

Espacio que so bra
Programa Remota: Microresidencia virtual de escritura colectiva, diciembre 2022
Alessandra Santiesteban
Mamkhotso Lamola
Carolina López
















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Renga
Can Serrat, 2022
Eloise Maltby Maland
Fatma Belkis
Matías Ygielka Rimbaud

Cuando la naturaleza escribe +
Sierra Nevada de Santa Marta, 2022
Alejandra Flórez
Ana Jaramillo
Cristina Lleras
Manuela del Alma

Echo Echo
Can Serrat, 2023
Beatrice Simoncini Amado 
Brianna Deeprose-O'Connor 
Celia García Nogales
Chloë Proctor 
Crystal Chan 
Laura Markovic
Luna Schapira 
Raquel Páez Guzmán 
Sara Sinaí 
Tamy Kogan 

Cuando la naturaleza escribe+
Sierra Nevada de Santa Marta, 2023
Ana María Suárez 
Andrés M. Mora 
Mauricio Gallego
Pilar Espitia
Raquel Hernández
Santiago Córdoba

Sin título
Programa Remota: Microresidencia virtual de escritura colectiva, diciembre 2023
Diana Obando
Andy Icaza
Duncan Gibbs

Cuerpo de Arcilla
Can Serrat, 2024
Becki Bouchier 
Camila González 
Isabel Torres
Lala Lumi 
Lester F Ballester 
Lu Martínez
Martine Jonsrud 
Sophie Behal
Tara McGinn
Valentina Bobo

Cuando la naturaleza escribe+
Reserva Thomas van der Hammen, 2024
Eduardo Merino
Johanna Marinkelle
Luis Camilo Dorado 
Luisa Fernanda Giraldo 
María Alejandra Hernández 
María Teresa Flórez
Santiago Villalba
Valentina Losada






guion bajo
Paola Caballero Daza
guionbajo.org
residenciaguionbajo@gmail.com





Can Serrat
Sophie Blais, Sarah Goodchild Robb, Georgina Teixidor
https://canserrat.org/es/
canserratart@gmail.com



+ Estas residencias se realizaron 
junto con la editorial




Cajón de sastre
Catalina Vargas
https://cajondesastre.com.co
editorialcajondesastre@gmail.com